De un local que hubo que cerrar a cuatro sucursales en Lampa y Colina.
Florería Alelí Chile nació en 2023, y nació de algo tan simple como una oportunidad. Yo ayudaba en el local de mi suegro, en el Cementerio General de Recoleta, y ahí empecé a armar algunos arreglos. Se vendían. Descubrí que tenía mano para esto, y se me metió la idea de que quizás podía ser algo mío.
Junté un capital chico y abrí mi primera florería en Lampa, en Ismael Carmona 981. Los comienzos fueron muy difíciles: pocos clientes, ventas que muchas veces no alcanzaban ni para el arriendo, y bastante mercadería perdida mientras aprendía a cuidar la flor. Aprendí a punta de videos, tutoriales, ensayo y error. Más de una vez pensé en rendirme.
Cerré ese local. Y justo entonces apareció otro, cerca de mi casa, en Los Halcones 1299, Larapinta. Ya me quedaban pocas ganas, pero decidí intentarlo una vez más. La primera venta fue una sola rosa roja de tres mil pesos. Puede sonar a poco; para mí lo cambió todo.
No siempre el primer lugar es el lugar correcto. Algunas oportunidades aparecen cuando menos las esperamos, y hay que atreverse a tomarlas.
Año de apertura
La primera venta
Sucursales
Encargos por la web
El orden importa: cada local salió de que el anterior por fin funcionara.
El segundo intento, y el que resultó. Empezaron a llegar clientes, empecé a comprar flor de mejor calidad aunque costara más, y la florería por fin funcionó.
Con personas de confianza a cargo del primer local —gente fiel y comprometida, sin la que no habría podido dar el paso—, junto a mi pareja decidimos independizarnos y expandirnos.
Dos locales más, en el mismo impulso.
Este tiene una razón de familia. Mi madre se mudaba a Batuco y trabajaba con horarios que yo encontraba muy sacrificados. Abrí la sucursal para que ella pudiera hacerse cargo y tener una nueva oportunidad.
Buscaba algo corto, bonito, sonoro y fácil de recordar, que además tuviera que ver con las flores. Costó encontrarlo. Alelí apareció, y resultó que ya era un nombre especial en la familia: así se llama la hija de mi cuñada.
Coordinamos con una sola persona y por escrito. No llamamos a confirmar en mal momento.
Sin relleno barato para inflar el volumen. Si el presupuesto no alcanza para el porte pedido, lo decimos antes.
Dejamos la pieza puesta donde corresponde, corregimos lo que haga falta y enviamos una foto de constancia.
Una flor que llega mal no se arregla mañana. Por eso asumimos por escrito dos garantías, y las cumplimos sin discutir.
Cuatro locales, y una web que recibe encargos a cualquier hora del día.